Es una de las situaciones más frustrantes: la campaña está activa, el panel dice que la gente hace clic, el presupuesto se gasta… y las consultas no llegan. La tentación es cambiar el anuncio o subir la inversión. Antes de hacerlo, conviene entender qué pasa después del clic.
El clic solo dice que el anuncio despertó curiosidad. Entre ese clic y una venta hay varios pasos: la página que se abre, lo que la persona entiende en unos segundos, lo fácil que es contactar y lo que ocurre cuando lo hace. Si cualquiera de esos pasos falla, el clic se pierde.
Si el anuncio habla de un servicio concreto y la persona llega a la portada general de tu web, tiene que buscar. Y casi nadie busca. Cada campaña debería llevar a una página que continúe exactamente lo que prometía el anuncio. Te lo explicamos en qué debe tener una landing que convierte.
Segmentaciones demasiado amplias traen clics baratos de personas que nunca iban a comprar. Es mejor menos clics de quien sí encaja con tu cliente ideal.
Sin el píxel de Meta, las etiquetas de Google y las conversiones bien configuradas, la plataforma optimiza hacia lo único que ve: clics. Si le dices qué es una conversión (un formulario, una llamada, una compra), puede buscar a quien convierte.
A veces la campaña sí funciona y el problema es posterior: mensajes que se responden al día siguiente o presupuestos sin seguimiento. Ahí la publicidad no es lo que hay que tocar.
Más presupuesto no arregla una campaña mal planteada: multiplica lo que ya hay, incluidos los fallos.
Google funciona muy bien cuando alguien ya está buscando lo que ofreces. Meta (Facebook e Instagram) ayuda a darte a conocer y a llegar a personas que aún no te buscan. Lo importante es elegir según tu cliente y tu objetivo, no según la moda.
Depende de tu sector, tu zona y tu objetivo. Antes que la cifra, importa tener la medición bien configurada y una página de destino que convierta; con eso, cada euro trabaja mejor.
Google suele funcionar mejor cuando el cliente ya busca lo que ofreces; Meta, para darte a conocer y llegar a quien aún no te busca. Muchas pymes combinan ambas según la etapa.
Es la acción que te importa que haga la persona tras el clic: enviar un formulario, llamar, escribir por WhatsApp o comprar. Configurarla permite a la plataforma buscar a quien la realiza.
En publicidad en Meta y Google trabajamos así: primero entendemos qué pasa antes y después del clic, y después invertimos. Si no tienes claro dónde está el problema, empieza por el Luppin Scan: en unos minutos sabrás si la publicidad es tu primer paso o hay algo que conviene arreglar antes.